domingo, 23 de agosto de 2020

CIUDADANOS Y OTROS CIUDADANOS


Ciudadanos y ciudadanos
En la crisis de los setenta del pasado siglo el Parte (diario hablado) pregonaba que  los concejales serían despojados de los seats  1500 negros y voluminosos a juego con bigotes y gominas del régimen, cosa que se me pegó al oído. Lehmann Brothers y hermanastros en su deriva han deparado mucha miseria y desazón,  y en Málaga ediles variopintos y hasta despintados, nos han retrotraído al pasado  la novedosa medida de quedarse sin coches oficiales, y al  albur del bono bus, metro, bicis, segways y  alpargates.
Los ediles más desteñidos de color  fanta naranja aguado  reserva de los ochenta, con el 5, 73 % del censo electoral, han recibido el mango a distancia, que es como el bastón de mando del alcalde pero en diferido; así que el señor Juan Cassá,  al que  pillaron haciendo sus necesidades sobre España en twitter, cosa normal, pero a la tasa, y que los fisgones en las redes sociales lo querían zapatear por anti hispánico; tiene mangoneo en Alcaldía y Pleno, y hasta le saludan al pasar las gaviotas y las palomas por el  parque.
La política, el arte de lo posible, se ayuda de lo imposible para explicar lo inexplicable, y aunque ahora los ciudadanos tienen más opciones, las listas cerradas trafican entre el cónclave  partidista y el popularismo de mala manera. Así que los nuevos Iglesias y Rivera, como los castizos desparraman su popularidad con los Kichis y Cassáles de turno.
Para Susana Díaz y Cristina Cifuentes, los votos de Ciudadanos han sido providenciales y no se sabe cuánto tienen de provisionales, pero ayudan a gobernar en nuevo menáge a tróis ideológico sin ideas. Muchos ayuntamientos se  gobiernan por el PSOE  en la provincia con el apoyo de Ciudadanos, pero llama la atención que haya elegido para la nueva política en la ciudad a Francisco de la Torre, al tiempo que el incendiario discurso de Isabel Torralbo en el pleno de investidura de la ciudad espantó a sus castos oídos políticos,  y les ha servido de excusa para inclinar sus votos a los populares en la Diputación Provincial.
Los ciudadanos que venimos de momentos de estío, congoja e irritación con el devenir de la política española, merecen un cambio de clima que poca el acento en la transparencia de sus asuntos públicos, pero que no se olvide que la transparencia empieza en no fiar su voto a lo desconocido y a algún que otro conocido, por más inexplicable que parezca.
Curro Flores



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