Encaje de bolillos a la
madrileña, del chotis al choteo
La fuerza centrífuga de
Madrid viene derrapando motores desde los primeros umbrales de la democracia,
unas veces por el difícil encaje de las personalidades venidas de la periferia
al mando de los partidos a ordenar la
Corte, y otras por la dificultad de enrollarse como fuerza centrípeta
autonómica, y otras por gestionar al unísono de los ministros, que por
proximidad., son como ediles de
lujo en la gestión y controversia de los
asuntos madrileños.
Desde Tierno, y la
limosna en el reparto del 92, del Madrid
cultural, entre la Expo y la Barcelona Olímpica, poco más. Los madrileños entre
trama y trama, no tocan bola, y olímpicamente se puede decir que han pasado del
chotis al choteo.
Las europeas y los
resultados obtenido por la non nata formación política Podemos, han hecho saltar
todas las alarmas, sobre el campo de esgrima de la Villa del oso y el madroño,
y sus aledaños, dónde todos los líderes y liderezas trataban de campar por sus
respetos, en su plácido e inquietante nido de conspiraciones.
Así que fácilmente se
pasa de un portazo en IU, a un fulminante ucase en el PSOE, al destrozo de
todas las margaritas en el PP por ver el quién será el genovés o genovesa a sacrificar,
o los que de tanto bolívar han perdido el Monedero de cabeza de cartel.
Aquí en Andalucía en
plena campaña, se diga cómo se diga, los ecos disonantes en el PSOE madrileños,
llegan con tan mal sabor como las fotos de la jueza del carrito en la prensa,
en su interminable viaje sumarial. Y solo se espera que aparezca un Ángel (a
poder ser Gabilondo), para que ponga orden y entusiasmo en los cuarteles
madrileños.
Madrid, y porque no decirlo, también Barcelona,
necesitan volver a ser los referentes que fueron durante el primer tramo de la
democracia, entre movidas y pascuales olímpicos. Todos agradeceríamos que se
carcomiesen sus endogamias por cercos inexistentes, y pongan su luz, que
es mucha, mientras no le den al interruptor.
De todos los procesos
que se están viviendo para acertar los
partidos en la elección de los cabezas de listas, digo acertar por la
intención, aunque eso siempre estará por ver el día después de los resultados.
El ciudadano, acostumbrado a mucho plató y pocas nueces, merece una ley de
partido que regule los avatares democráticos de su funcionamiento y los
procesos electorales de candidatos públicos. Para que no sea tan fácil pasar
del dedazo a las primarias y viceversa.
Curro Flores
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