Cervantes
De no haber creado El
Quijote, esa imagen de ensoñación justa y noble de la hidalguía castellana, no
hubiera tapado su envés literario y también real, la pléyade de jugosos
desvergonzados, ruines, taimados, alcahuetas, busca-fortunas de nuestra novela
picaresca.
En España la máxima de
Samuel Buttler “hay más tontos que
pícaros , sería tachada de inexacta. Aunque sisemos de más nuestras miserias la cantidad no amaina. Hoy debe estar más de actualidad
leer a José Antonio Maravall, “La literatura picaresca desde la historia social”,
o nuestros clásicos del género, que los tratados de política, y aún menos, los libros de caballería.
El haber ejercido de
edil durante años, me ha permitido conocer de sobra el trato recibido por los ayuntamientos, de otras Administraciones;
así que de tanto esperar, uno no espera nada,
salvo que te ocupen de minucias para engordar la deuda.
Para mi sorpresa y
agrado ZP, que no necesita estar más famélico para ajustar su estampa de
hidalgo de Castilla, en el plan lanzado por su Gobierno contra la crisis
económica se acordó, sin desdoro, del pariente pobre de las Administraciones,
los Ayuntamientos: con la creación del
Fondo Estatal para la Inversión Local (FEIL).
De políticos, plumillas
y sesudos economistas adversos, he conocido sus lacerantes opiniones ante esta
iniciativa, que no me añaden otra cosa que sus vulgares intenciones y el
absoluto desconocimientos de los números menores y domésticos en los que se
desenvuelven las corporaciones locales: en ellas caben desde un helipuerto
hasta un columpio; desde una depuradora a una cañería; desde un semáforo hasta
salvar los desniveles, que haberlos los
hay en demasía.
Hoy en su primer año de
ejecutoria del plan FEIL y lanzado el segundo, quiero congraciarme-no sólo con
el empleo generado o sostenido; con el balón de oxígeno que ha supuesto para
las pequeñas y medianas empresas, por las mejoras que hayan obtenido los
ciudadanos, me congratulo en especial por la iniciativa tomada hacia las magras
economías municipales ampliando sus inversiones en un periodo de escasez, es
todo un ejemplo de hidalguía de José Luis Rodríguez Zapatero, en época de
pícaros, de esos que sentencian que “al enemigo, ni agua”.
El Real Madrid desde lo de Alcorcón, puso de moda
pedir disculpas, el PP desde sus alcorcones particulares también lo hace, mi
preocupación es que después pretenda pasarles las culpas a otros como de costumbre.
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