domingo, 23 de agosto de 2020

CERVANTES


Cervantes
De no haber creado El Quijote, esa imagen de ensoñación justa y noble de la hidalguía castellana, no hubiera tapado su envés literario y también real, la pléyade de jugosos desvergonzados, ruines, taimados, alcahuetas, busca-fortunas de nuestra novela picaresca.
En España la máxima de Samuel Buttler  “hay más tontos que pícaros , sería tachada de inexacta. Aunque  sisemos de más nuestras miserias la cantidad  no amaina. Hoy debe estar más de actualidad leer a José Antonio Maravall, “La literatura picaresca desde la historia social”, o nuestros clásicos del género, que los tratados de política, y aún menos,  los libros de caballería.
El haber ejercido de edil durante años, me ha permitido conocer de sobra el trato recibido por  los ayuntamientos, de otras Administraciones; así que de tanto esperar, uno no espera nada,  salvo que te ocupen de minucias  para engordar la deuda.
Para mi sorpresa y agrado ZP, que no necesita estar más famélico para ajustar su estampa de hidalgo de Castilla, en el plan lanzado por su Gobierno contra la crisis económica se acordó, sin desdoro, del pariente pobre de las Administraciones, los Ayuntamientos:  con la creación del Fondo Estatal para la Inversión Local (FEIL).
De políticos, plumillas y sesudos economistas adversos, he conocido sus lacerantes opiniones ante esta iniciativa, que no me añaden otra cosa que sus vulgares intenciones y el absoluto desconocimientos de los números menores y domésticos en los que se desenvuelven las corporaciones locales: en ellas caben desde un helipuerto hasta un columpio; desde una depuradora a una cañería; desde un semáforo hasta salvar los desniveles, que haberlos  los hay en demasía.
Hoy en su primer año de ejecutoria del plan FEIL y lanzado el segundo, quiero congraciarme-no sólo con el empleo generado o sostenido; con el balón de oxígeno que ha supuesto para las pequeñas y medianas empresas, por las mejoras que hayan obtenido los ciudadanos, me congratulo en especial por la iniciativa tomada hacia las magras economías municipales ampliando sus inversiones en un periodo de escasez, es todo un ejemplo de hidalguía de José Luis Rodríguez Zapatero, en época de pícaros, de esos que sentencian que “al enemigo,  ni agua”.
El  Real Madrid desde lo de Alcorcón, puso de moda pedir disculpas, el PP desde sus alcorcones particulares también lo hace, mi preocupación es que después pretenda pasarles  las culpas a otros como de costumbre.

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