La batalla andaluza es
en Málaga
Las elecciones
andaluzas parecen que han encontrado un campo de batalla, el péndulo de las
encuestas, ha avistado en Málaga un hueco por dónde colarse los votos que
persiguen los partidos nacionales de derecha, para ganarse, machacarse, y
ponerse a tiro de bailar juntitos en el palacio de San Telmo.
Nunca tanto empeño se
ha visto en los años de autonomía, jefe y jefa andaluces de los populares y
Podemos, encabezan las candidaturas malacitanas. Los dirigentes del PP y
Ciudadanos, lesiones tenísticas aparte, juegan un particular “pilla-pilla”, por
ver quién se come a quién desde su arrendado pisito turístico otoñal; aunque se
pongan como una sopa en la Costa del Sol, van a pelear charco a charco por las
papeletas.
Paseaba temprano por el
Puerto con paraguas entre gaviotas, escaparates de restaurantes y tiendas
encadenadas, las multitudes de cruceristas en chanclas trataban de orientarse,
cuando me llamó la atención una voz reconocida con salero espectral, me volví y
la figura del espantajo de Felipón encapuchado, con anorak negro, me saludó con
la sombría expresión de antaño.
Felipón me alargó el
paseo y el recuerdo, me contó que burló los muros del poder porque se hizo un ERE fantasmal, sufrido por
su apego a sus antiguos jefes. Pudimos recordar de sus viejos cotilleos, el día que me avisó que temerosos
los regentes de San Telmo del crecimiento de la población malagueña, se debatía
entre anexionar Carmona a Sevilla o amputar a Málaga el barrio de Torremolinos,
ya que con el número de nuevos funcionarios, no habían logrado crecer tanto los capitalinos.
Nos reímos de cuando me
narró que el joven presidente comparaba a Málaga con Barcelona, y a Sevilla con
Madrid, cuando una crecía turística y tecnológicamente, y a la otra se ampliaba
y lucía con lo boletines oficiales. Le dije que en la historia andaluza estaban
más cerca la comparación entre Úbeda y
Baeza.
Me despedí del eterno
Felipón, y caí en el periódico por las páginas de las candidaturas malagueñas.
El PSOE ganador, había uniformado y elegido a mis experimentados amigos en la
pirámide del cónclave andaluz; el PP junto al malagueño Juanma Moreno, le han
puesto unos escoltas de las tropas de Cospedal (disminuida) y Casado rampante,
todo un puchero de restos de un
naufragio; los desconocidos del banquillo de Ciudadanos, han conseguido a
Javier Imbroda, un entrenador de caché, que pretende coger todos los rebotes
del PP por ficharlo y por último la jefa podemista Teresa Rodríguez, se viene
de Cádiz a conocer Málaga, para que muchos de sus círculos boquerones se salgan
por la tangente ¡vaya tropa!
El 2 de diciembre me he
citado de nuevo con Felipón, para el recuento de nunca acabar.
Curro Flores
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