jueves, 20 de agosto de 2020

LA BATALLA ANDALUZA MALAGUEÑA


La batalla andaluza es en Málaga
Las elecciones andaluzas parecen que han encontrado un campo de batalla, el péndulo de las encuestas, ha avistado en Málaga un hueco por dónde colarse los votos que persiguen los partidos nacionales de derecha, para ganarse, machacarse, y ponerse a tiro de bailar juntitos en el palacio de San Telmo.
Nunca tanto empeño se ha visto en los años de autonomía, jefe y jefa andaluces de los populares y Podemos, encabezan las candidaturas malacitanas. Los dirigentes del PP y Ciudadanos, lesiones tenísticas aparte, juegan un particular “pilla-pilla”, por ver quién se come a quién desde su arrendado pisito turístico otoñal; aunque se pongan como una sopa en la Costa del Sol, van a pelear charco a charco por las papeletas.
Paseaba temprano por el Puerto con paraguas entre gaviotas, escaparates de restaurantes y tiendas encadenadas, las multitudes de cruceristas en chanclas trataban de orientarse, cuando me llamó la atención una voz reconocida con salero espectral, me volví y la figura del espantajo de Felipón encapuchado, con anorak negro, me saludó con la sombría expresión de antaño.
Felipón me alargó el paseo y el recuerdo, me contó que burló los muros del poder  porque se hizo un ERE fantasmal, sufrido por su apego a sus antiguos jefes. Pudimos recordar de sus viejos  cotilleos, el día que me avisó que temerosos los regentes de San Telmo del crecimiento de la población malagueña, se debatía entre anexionar Carmona a Sevilla o amputar a Málaga el barrio de Torremolinos, ya que con el número de nuevos funcionarios, no habían logrado  crecer tanto los capitalinos.
Nos reímos de cuando me narró que el joven presidente comparaba a Málaga con Barcelona, y a Sevilla con Madrid, cuando una crecía turística y tecnológicamente, y a la otra se ampliaba y lucía con lo boletines oficiales. Le dije que en la historia andaluza estaban más cerca la comparación entre Úbeda  y Baeza.
Me despedí del eterno Felipón, y caí en el periódico por las páginas de las candidaturas malagueñas. El PSOE ganador, había uniformado y elegido a mis experimentados amigos en la pirámide del cónclave andaluz; el PP junto al malagueño Juanma Moreno, le han puesto unos escoltas de las tropas de Cospedal (disminuida) y Casado rampante, todo un puchero de restos  de un naufragio; los desconocidos del banquillo de Ciudadanos, han conseguido a Javier Imbroda, un entrenador de caché, que pretende coger todos los rebotes del PP por ficharlo y por último la jefa podemista Teresa Rodríguez, se viene de Cádiz a conocer Málaga, para que muchos de sus círculos boquerones se salgan por la tangente  ¡vaya tropa!
El 2 de diciembre me he citado de nuevo con Felipón, para el recuento de nunca acabar.
Curro Flores


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