*InstaRIVERA
Dicen que en la
Universidad de Salamanca se doctoró Rivera en oratoria, pensé en maestro Fray
Luis de León, pero seguí leyendo y todo fue que el líder de Ciudadanos, ganó un
concurso universitario de debates con su equipo de la Facultad de Derecho de
Barcelona, en el que demostró ingenio, memoria, tono y capacidad de enlazar
argumentaciones de lo más peregrinas.
Una vez en el círculo
político, y más en el último debate del voto de censura que ganó el presidente
Pedro Sánchez, descubrimos un personaje de la nueva oratoria, es de esos que
buscan colgar una frasecita para los titulares, los cortes de televisión o colocar hashstad en las redes, cambié, y me
acordé de Fray Gerundio de Campazas, aquel personaje “Zote” que iniciaba sus
sermones con: -“un Dios No existe”, para captar la atención del auditorio.
El hombre nos ha
recuperado a Aristóteles, Horacio, Agustín de Hipona, porque su política es
estar en el centro dónde reside la virtud, virtus
est médium vitiorum et utriquem reductum. Rivera se sitúa como el
conciliador, entre las maldades de los viejos y extremos partidos siempre
liados a garrotazos; claro qué de
tanto pinchar a los de los garrotes, y
colocándose en medio, se ha llevado un montón de mamporros de todo el arco
parlamentario, por estar siempre pinchando con su retórica de ego maneras.
Quietecito
estaba viéndolas venir, porque las encuestas lo habían entronado, y con eso de
no ser derechas, sino de lo que haga
falta a gusto del consumidor, aunque su partido se califique a sí mismo de
liberal, progresista y socialdemócrata ¡vale! Así que se le ha visto el plumero
con la sentencia de Gürtel, dónde ha querido hacer tantas maniobras que se ha
salido del scalextric por la izquierda y la derecha, perdido el centro.
Si se pasea por España el
sólo ve españoles, ni de a ni de b, de los suyos. Quizás la rígida Inés
Arrimadas, debiera aprender de su jefe, su receta para resolver el problema
catalán: “hay que ser seductor e inteligente para dar soluciones a Cataluña”,
“los cambios no se pueden hacer desde el inmovilismo…”; de todas formas la
señora Arrimadas tuvo un discurso tan
fresco, que los resultados de las catalanas y las encuestas la han paralizado
en una postura añeja.
Una de sus perlas
cultivadas, digna del Museo de las Gemas de Málaga, es que el aborto no es un
derecho, sino un fracaso de la sociedad, con tan semejante pamplina, podemos
meter en el capítulo de los fracasos
sociales todos los males que nos pueden afligir, y dejar a la virtud de su
centrismo imaginario el placebo para olvidarnos de ellos.
Curro Flores
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