jueves, 20 de agosto de 2020

FOIE HUMANO A 40.000 EUROS


Foie humano a 40.000 euros el cacho
El  que visitaba las vallas de Ceuta y Melilla era Fernández Díaz, ministro de Interior, seguro que él y nosotros ¡ojalá!, no tenemos que arriesgar nuestros cuerpos para saltar a la otra parte en pos de un futuro mejor. La brújula de la abundancia señala en nuestro hemisferio al norte. Pero como en los documentales sempiternos de las migraciones estacionales de los ñus y  las cebras del Serengueti, saltar la valla o pasar el río buscando  pastos, es un asunto de alto riesgo, porque alimañas o artimañas pueden cercenar sus destinos.
Quién llegue sano y salvo, si no encuentra cobijo, inicia un camino clandestino y truculento, como el de los fardos de drogas que sorteen la vigilancia fronteriza, pero con ninguna alharaca hospitalaria de ser  objetos deseados de dependencia. Competirá por la hogaza con un ejército de parados, desechados por el capitalismo financiero, y la compasión les puede llevar también a ser sujetos de la caridad. Pero la peor parte es la de aquellos que no pueden evitar ser esclavos de las mafias, y están en el mercado cruel de los trasplantes de órganos.
Hace unos meses el defensor del pueblo andaluz daba datos sobre la suculenta economía en la que se movían las mafias que trafican en las fronteras, a costa de  niños, el sexo y  órganos humanos. Despedido Rouco, el aniversario del 11M, la morosidad hipotecaria, la fianza de Magdalena, los wash up de Susana y Juan Manuel; y en la esquinita de las noticias que desaparecen, las de pavesa rápida, la detención de cinco mafiosos, y casi un anuncio por palabras de los que nos dejan sin palabras, “40.000 euros por un trozo de hígado”, para un político rico libanés de 61 años que lo necesita.
Normalmente cuándo estas noticias toman cuerpo, es después de dejarse muchos trozos de cuerpo por el camino y algunos cadáveres de los intrépidos desheredados en la miseria.
La poliarquía constitucional en la que estamos instalados como la hubiese llamado Robert A. Dahl, el eminente politólogo recientemente fallecido, quizás el más agudo estudioso de la democracia como teoría y práctica. Es la fórmula menos mala de gobierno entre la dictadura y la democracia  cabalgando hacia la equidad.
Ahora toca sin hartazgo, saltarse el hartazgo, para quitar la hegemonía de la derecha europea en el Parlamento. Los del Sur como los del Este, estrábicos de izquierdas y derechas en función de nuestras dictaduras de procedencia, tenemos que convertir nuestro voto en más cohesión y menos “sidecarismo”.
La fábrica de derechos humanos, con dos guerras mundiales a sus espaldas, la vieja Europa, tiene todo los argumentos para reinventarse sin perderse. Ni troika, ni hada madrina, una Comunidad que sepa saltar la valla de un capitalismo de casino que pone precio en sus negras entrañas al foie humano y cuenta los datos del desempleo como las predicciones del tiempo.
Curro Flores





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