domingo, 16 de agosto de 2020

LA PATRIA DE LOS SOCIALISTAS


La Patria de los socialistas,
es la educación ha reiterado el Presidente de la Junta de Andalucía en Huelva. Los que hemos  pasado los primeros años de nuestra escuela, entre inflamadas exaltaciones patrióticas, tenemos un cierto repelús a la divina palabra patria, pero en este caso debemos acoger el mejor sentido de compromiso de esta declaración de principios. Aquella expatria de la que veníamos, nos prefería que fuéramos autodidactas o iletrados a la mayoría. La idea de que las personas realmente educadas son los autodidactas, no excusa  de que el Estado se ocupe de la educación; está universalmente convenido, que no es posible organizar nuestra educación como derecho fundamental, sin el Estado.
Una vez que el pueblo andaluz recobró su iniciativa, el acceso a la educación de todos los andaluces fue garantizado y mejorado, la preocupación por el sistema educativo fue una constante de los distintos gobiernos, pero a veces percibimos en demasía la sensación de acercarnos a la decadencia sin haber logrado el apogeo. Por eso ésta declaración de principios de Griñán, debe situarnos no solo en la pertinente ampliación de los presupuestos educativos en un periodo de escasez, ni en aprobar una asignatura pendiente de la agenda política, sino en el más alto sentido de responsabilidad constante, en la tarea educativa para con la comunidad.
Nosotros, bien ha dicho el presidente, no estamos para excomulgar, sino para defender nuestras ideas, frente a creencias que, imponen una capa impermeable al sentido crítico y a la razón. La mejor manera de dejar de ser un pobre diablo, es poder asumir nuestra responsabilidad social con nuestra mayor conciencia y transparencia;cabalgar en pos de la educación es cabalgar por la comprensión y la tolerancia.
La eficacia de la educación no es atiborrarnos de saberes y dogmas, sino en preparar nuestra actitud y aptitud  para el conocimiento. Debemos crecer como seres adecuados para buscar alternativas. Las nuevas tecnologías y la sociedad de la información globalizada, más que como componentes mecánicos aceptados tal cual, debemos vivirlos impregnados siempre de la acción humanista.
Victor Hugo en”Los Miserables”  ponía el futuro en manos de los maestros. La impronta del siglo XXI exige nuevos retos. Nuestra esperanza es hacer unas comunidades escolares muy vivas, participadas por todos sus componentes, en diálogo fluido, sometida al reto de la mejora permanente de los educandos,  y para eso debemos huir de indolencias paternales. La presencia pública y sus formalismos organizativos no nos deben avocar a un funcionarismo esclerótico de los enseñantes. La permanente motivación está siempre en juego.
Hoy los niveles de audiencia de nuestras televisiones prefieren a Belén Esteban y sus cuitas, los cariños de la longeva Duquesa, los graciosos niños andaluces de Juan y Medio, cachulis y tonadilleras, Ronaldos o quién Xavi. Cuando pienso en mejorar este panorama, no aspiro a vincularnos al desprestigiado elitismo cultural, sino a la permanente educación y cultura de la gran mayoría, seguro  de que nos pondremos frente a los espejos parlantes  de nuestros televisores, buscando opciones menos impropias y decadentes.

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