Más allá de lo real
Ya pasó el discurso del
Rey, y estamos a punto de que venga los Reyes Magos. Del discurso del Rey todos
los guardianes del centro, los buscadores del centro y algún que otro
descentrado, como era de rigor, han aprobado el diagnóstico del caricantano en
su primer paseíllo navideño, y sus aseados deseos, que es lo más que puede
hacer un Rey de los de ahora apurar el cetro y el centro.
Los Reyes Magos te
hacen republicano antes de tiempo de esa forma bárbara en que el adolescente
empieza a ganar incredulidad y deshojar el encanto de los cuentos. Hace dos
años cuando ya creíamos que ni venían de Oriente, los investigadores de todo lo
visible e invisible, pudieron vislumbrar que Melchor, Gaspar y Baltasar eran
andaluces. La verdad es que Gaspar era mi lechero, Baltasar mi practicante y
Melchor nos traía los quesos de bolas y las galletas de Gibraltar.
Hasta ahora el póker de reyes eran de las llamadas castas, pero me
parece que algunos trío de los más castizos de los que visten los ayuntamientos,
para el 2016 tratarán de llevar coleta para no molestar al centro en vez de los
rizos históricos -¡atención a los proveedores de postizos y coronas!
De análisis y encuestas
vamos a estar emborrizados hasta mayo de 2015, mientras tantos como el profesor
Lidenbrock, viajó al centro de la Tierra, todos se preparan para esa
expedición, incluso el Califa de IU, qué pretende llevar las teas de la
izquierda auténtica a los regazos de
Podemos, por esa monomanía de Anguita al PSOE.
Mientras todo pasa y
todo llega, y los brotes de la incertidumbre lo va pintando de verde el
arriolismo pepero. Mis paisanos malagueños de Podemos mantienen de esas
disputas de toda la vida en el nacimiento de su organización local. A los de la
troika de dirección y sus adláteres les mola, el ex responsable de comunicación
de la portavoz municipal del PSOE que busca asiento. Así que el director de la
investigación inconclusa de Errejón ha apostado por el renegado Mostazo,
mientras que sus opositores rajan y se reúnen fuera de los salones sentándose
en los fríos suelos de los parques públicos.
Un amigo de los viejos
militantes de una facción comunista de las que pulularon en los previos de la
Transición, versado en Stalin y Mao, me comentaba que hasta ahora había
empezado a reconocer entre las órbitas de Podemos, un Robespierre, proyectos de
Trotsky, Kamenev, la Krupskaya, Dimitrov, incluso algún bakuninistas de rondón,
pero le faltaba el georgiano del bigote y su ayudante Beria, para poner en
círculos concéntricos a los socialdemócratas y centristas que habitamos la piel
de toro .
Curro Flores
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