Luz más luz más cara,
oscuridad al infinito
Al hogar del españolito
del medio, esos que no se quitan del medio por más que estorben, les llegará
una factura de la luz, de 80 euros más, -peseta arriba, peseta abajo-. Podemos
estar entrando en un periodo de las viejas penumbras españolas, aquellas que
tenían como dicho, que ya no se oye por el móvil: “Corres más que el recibo de
la luz”. Los “ninis” tendrán por fin un trabajo casero, el de apagar la luz.
Los expertos, algunos
periodistas de buena voluntad, las asociaciones de consumidores y mi vecino,
han tratado de que conozca los vericuetos de la descomunal subida de la energía
que consumimos. Pero aparte de lo que no se entiende, enseguida se me va la
olla en dirigible hacia Rajoy, los grandes accionistas de las eléctricas, y,
cómo no, de la cuantiosa nómina de políticos que han encontrado un enchufe en
los consejos de administración de los sillones mogollones.
Acabo de apagar la
estufa, quiero que los pies fríos me mantengan la cabeza caliente, porque posiblemente
estamos viviendo en un gran atraco matemático, de esos que los trileros de la
economía, te anuncian como la más justa opción, a todas luces, para sangrarnos
los bolsillos, y hágase la luz.
Mariano, siempre
mantiene un perfil bajo, cuando le llega
el chapapote al cuello, esta vez los hilillos son cables que necesitan del
agua, del viento, y como mal llueve, y no soplan tempestades, los generadores a
falta de energía divina, se van a la boutique costosa de los gases y el
petróleo, así que estamos batiendo el reto de los watios más caros de nuestra
historia reciente, por lo que la cosa nos pone a echar humo, y cosa de
aprovechar el mal humor, para comunicarnos a las indias maneras y ahorrar
batería.
Tenemos un presidente,
muy sujeto al “como Dios manda”, por lo que no es extraño que pongamos en el
rezo y la procesión la vía de ajustes de nuestro: ¡Que llueva, que llueva, la
Virgen de la Cueva…!. Los vecinos de la localidad axarquica de Benamocarra ya
pusieron al Cristo de la Salud y a San Isidro sobre sus hombros, para implorar
la lluvia. Los malagueños podemos adelantar los traslados procesionales, por si
las moscas.
Cuando termine el
fiscal sus conclusiones sobre la desmesurada subida del coste de la energía,
los partidos de izquierda nos aclaramos, y las ranas críen pelos. Si no fuera
porque aquí no se puede uno fiar de la misa la mitad, y más que acabo de leer
el libro de la premio nobel Svetlana Aleksievich, Voces de Chernobil, aunque la
parroquia se irrite, antes de mirar al cielo, para que la luz se haga, miraría
al infierno de la energía atómica. Porque la luz más cara, es una fórmula que
acaba en la oscuridad al infinito.
Curro Flores
No hay comentarios:
Publicar un comentario