miércoles, 19 de agosto de 2020

LA LÍNEA EDITORIAL


La línea editorial
Hace más de cuarenta años caían en mis manos, más de cien folios multicopiados y encuadernados en gris, copia del libro “La Pedagogía del Oprimido” de Paulo Freire. Por lo que veo, nos cundieron aquellos folios clandestinos, porque uno de los primeros colegios públicos que nominamos en Málaga, por la primera corporación municipal de mayoría de izquierdas, y en las cercanías del Museo de las Gemas, fue el Paulo Freire, que en estos días expone su tradicional concurso de calabazas de Hallowen.
Aquel libro que leí y subrayé a mi manera, pretendía enseñarnos a seguir las noticias, desde la óptica e intereses del comunicador, los editores, los intereses económicos o partidarios, etc., y evitar ser contaminado por los propósitos del escrito, sin antes haber hecho nuestro propio análisis crítico.
De las mal legibles páginas de Freire,  y de otro libro, “Un Matemático leyendo el periódico” de John Paul Allen, me ha quedado un poso de autodidacta, que me lleva a escrutar en el jeroglífico de los intereses editoriales, casi con más concentración que rellenando un pasatiempo. Mis amigos con título de periodista, me explicaron que mi forma enigmática de apreciar las noticias, pertenece a su asignatura de Análisis de Contenidos.
Por eso, no me ha hecho falta que Pedro Sánchez, me denuncie a  mi  antiguo periódico de cabecera, EL PAÍS, por su entreguista línea editorial, o  a César Alierta, anterior presidente de la compañía Telefónica, por haberles presionado para que  el PSOE se abstuviera en la investidura de Rajoy. Era tan ridículo, ver las fotos de Alierta, en los eventos sociales y culturales de PRISA, acompañados por las celebridades de ocasión, que me hubiera producido hilaridad, si antes no supiera la composición del accionariado del grupo. No es malo que se recuerde, que don César es herencia de Aznar, entre otros, como el director del BBVA, Francisco González, otra perla.
Así que, la carrera emprendida por Sánchez, para darnos más voz y voto a los militantes, es un poco a lo Lawrence de Arabia, sin el respaldo de su uniforme británico.  Esperan muchos silencios de pasos en arena, y “tormentas del desierto”, de las que saben aventar las plumillas de la “obediencia debida”.
Loable, esperanzador, y un tanto naif, pero cómo perder la esperanza es lo único reaccionario, adelante en el empeño. Por otra parte, nos queda defender lo bien hecho por los socialistas, a pesar de los rufianes, hacer de acomodador de Rajoy, para que no se equivoque de asiento, y pise menos callos de los previsibles.
Urquizus aparte, desde la Tercera Vía, y menudas consecuencias, la socialdemocracia y afines, nos cuesta declinar un verbo propio, convincente y eficiente, sin las dependencias del antiguo laberinto. La crisis y la corrupción, suma populismos y ventajistas renacidos de los viejos odres del comunismo. Se impone crear contenidos, y una línea editorial, que boca a boca nos regenere, sin demasiadas dentaduras postizas.
Curro Flores

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