La mejilla del Papa
El Papa Francisco que
por caerme simpático hace tiempo que lo excluyo de la Curia, por ser ésta de
las instituciones que aspiran al top-ten de las más antipáticas del orbe. Ha
querido sacar tarjeta de apercibimiento contra el insulto que se acopla en el
dardo más fácil del mal llamado humor.
Francisco más que poner
la otra mejilla, en este caso afinar la otra oreja, te puede endiñar un
mamporro si te metes con lo más sagrado, que como todo buen hijo es el alma de
su madre. La libertad es una inspiración y aspiración de la inteligencia humana
que abre un campo de juego difícil de reglar, y que la sometemos tantas veces a
los ecos del viento que nos llega.
Nunca me fueron
extrañas las reyertas en la calle dónde la puta que los parios era el detonante
para que volaran los guantazos. Sí me sorprendieron las blasfemias que mis
amigos jornaleros soltaban a todo lo venerable, cada vez que tropezaba el arado
con una piedra, el mulo se liaba el cabestro o ventoseaba en su cara cuesta
arriba entre olivares a cuarenta y más grados de la Andalucía profunda, era
solamente un niño que había asistido a todo lo que se podía aprender de
religión en aquellos años de Espíritu Santo. Pero más me sorprendió ver a los
señores del puro en el campo de fútbol maldiciendo a grito pelado como
carreteros contra la madre del árbitro ¡qué ignominia! ¡pobrecita!
El derecho a blasfemar
como todos los derechos que contrae la acción de la libertad se encuentra entre
los bienes protegidos de alto riesgo. Pero por más que el atentado de Paris ha
sido un ataque a la libertad de expresión, la barbarie de AlQaeda no necesita
para su iniquidad otra partitura que su deseo de destrucción y muerte. Así que
esta vez el Papa que en materia de fe es infalible, sabiendo que no es mal amigo
el que avisa, ha desviado el tiro, porque por defender el nombre de los más
sagrado, no le ha endiñado a los que lo utilizan para lo más sangriento.
El fiscal del caso
Gürtel ha rellenado 600 folios, lo que me puede imposibilitar leerlos, por eso
de que ya he leído bastante de las hazañas de Correa y su troupe de reos. En
todo este sumario las letras y los apuntes son de Bárcenas y el contable del
pendrive, pero la música es del PP. Rajoy
y su troupe, mientras tanto tratan de entretenernos y disimular con las
bondades de su acción de Gobierno, y se han despachado con un video de lo más
casero y de familia bien, dónde sobran los faroles y se echa en falta la baraja
y las copas, cosas del atrezo de la campaña.
Curro Flores
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