La nueva política de
bienes gananciales
El knock out lanzado
por Tania Sánchez a IU en Madrid renunciando a ser la candidata para la
asamblea madrileña, nos ha puesto bajo los focos una nueva forma de hacer
política que rompe con nuestro acervo cultural, dónde el fraccionalismo entre
los comunistas se resolvía con las purgas made in georgiano Stalin, y no con la
creaciones de pandillas ad hoc (pendientes de siglas) a absorber por el
destinatario Podemos.
A la ex diputada
madrileña, hasta antes de ayer una desconocida, y que saltó al plató por eso de
ser la pareja sentimental de Pablo
Manuel Iglesias, mientras espera a su chorbo de las tareas del euro parlamento,
desmadeja a IU como Penélope endemoniada, para recibir con los brazos abiertos
a su amor en las tareas del héroe. Ya podrán hablar de política sin censura en
la intimidad, después de tanto tiempo sometidos a la fidelidad a sus siglas.
Todavía a Tania le
quedan las cenizas de su pasado en IU, por aquellos leves asuntillos de las
adjudicaciones a la empresa del presumible cuñado de Iglesias en el
ayuntamiento de Rivas. Digo leves asuntillos o descuidos por las explicaciones
que la ex concejal trata de que nos traguemos, porque hasta el más zoquete de
los concejales que haya conocido, y conozco el gremio desde que tuve esa tarea
en 1979, sabe el deber de omisión en cualquier trámite o votación en los
asuntos de familiares directos que concurran en su actividad municipal. La
mujer trata de salir del atolladero disparando para las estelares corrupciones,
pero no deja de demostrarnos su ejemplar laxitud o ignorancia a la hora de
representar a los ciudadanos.
Esta nueva política de
bienes gananciales a la que nos debemos acostumbrar, parece que debe de estar
en el manual inconcluso de la época que dicen que nos espera. Ya se rompen los
viejos esquemas de las parejas en sidecar, con acta de diputado/a, de la que ya
solo percibimos las últimas lágrimas de
la Botella en la casona del oso y el madroño. Esto ha dado de sí para un clan
catalán como los Pujol, dónde la zaga se apretujaba para pulsar el botón del
poder nacionalista, mientras se desviaban en el internacionalismo andorrano. La
pareja sentimental moderna juega a las opas de siglas, mientras en el registro
de partidos queden verbos gloriosos para declinarlos en primera persona del
pluremos o por el imperativo categórico de ganemos –“Cosas veredes, amigo
Sancho”.
Nos había anunciado
Monedero, una gran batalla contra el ministro Montoro, el de las amnistías y
las antipatías fiscales, después de su anuncio en un mitin a su estilo
desafiante y traspuesto. Después hemos sabido que se retrato con Hacienda,
porque se le olvidó declarar una pasta, y para colmo que hasta la sala del
centro cívico Julián Besteiros de Leganés, la había contratado a precio de
concierto, es decir, más baratita, con la pretendida excusa del cante que ha
dado.
Entre los monederos,
los errejones, las tanias de nuevo cuño, me viene al recuerdo la frase que
Romanones espetó al director de la Academia de la Lengua, cuando le informó que
los ilustres académicos se habían desdicho de su promesa de elegirlo en el
sillón vacante. -¡vaya tropa!
Curro Flores
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