miércoles, 19 de agosto de 2020

LA NUEVA POLÍTICA DE BIENES GANANCIALES


La nueva política de bienes gananciales
El knock out lanzado por Tania Sánchez a IU en Madrid renunciando a ser la candidata para la asamblea madrileña, nos ha puesto bajo los focos una nueva forma de hacer política que rompe con nuestro acervo cultural, dónde el fraccionalismo entre los comunistas se resolvía con las purgas made in georgiano Stalin, y no con la creaciones de pandillas ad hoc (pendientes de siglas) a absorber por el destinatario Podemos.
A la ex diputada madrileña, hasta antes de ayer una desconocida, y que saltó al plató por eso de ser la pareja  sentimental de Pablo Manuel Iglesias, mientras espera a su chorbo de las tareas del euro parlamento, desmadeja a IU como Penélope endemoniada, para recibir con los brazos abiertos a su amor en las tareas del héroe. Ya podrán hablar de política sin censura en la intimidad, después de tanto tiempo sometidos a la fidelidad a sus siglas.
Todavía a Tania le quedan las cenizas de su pasado en IU, por aquellos leves asuntillos de las adjudicaciones a la empresa del presumible cuñado de Iglesias en el ayuntamiento de Rivas. Digo leves asuntillos o descuidos por las explicaciones que la ex concejal trata de que nos traguemos, porque hasta el más zoquete de los concejales que haya conocido, y conozco el gremio desde que tuve esa tarea en 1979, sabe el deber de omisión en cualquier trámite o votación en los asuntos de familiares directos que concurran en su actividad municipal. La mujer trata de salir del atolladero disparando para las estelares corrupciones, pero no deja de demostrarnos su ejemplar laxitud o ignorancia a la hora de representar a los ciudadanos.
Esta nueva política de bienes gananciales a la que nos debemos acostumbrar, parece que debe de estar en el manual inconcluso de la época que dicen que nos espera. Ya se rompen los viejos esquemas de las parejas en sidecar, con acta de diputado/a, de la que ya solo  percibimos las últimas lágrimas de la Botella en la casona del oso y el madroño. Esto ha dado de sí para un clan catalán como los Pujol, dónde la zaga se apretujaba para pulsar el botón del poder nacionalista, mientras se desviaban en el internacionalismo andorrano. La pareja sentimental moderna juega a las opas de siglas, mientras en el registro de partidos queden verbos gloriosos para declinarlos en primera persona del pluremos o por el imperativo categórico de ganemos –“Cosas veredes, amigo Sancho”.
Nos había anunciado Monedero, una gran batalla contra el ministro Montoro, el de las amnistías y las antipatías fiscales, después de su anuncio en un mitin a su estilo desafiante y traspuesto. Después hemos sabido que se retrato con Hacienda, porque se le olvidó declarar una pasta, y para colmo que hasta la sala del centro cívico Julián Besteiros de Leganés, la había contratado a precio de concierto, es decir, más baratita, con la pretendida excusa del cante que ha dado.
Entre los monederos, los errejones, las tanias de nuevo cuño, me viene al recuerdo la frase que Romanones espetó al director de la Academia de la Lengua, cuando le informó que los ilustres académicos se habían desdicho de su promesa de elegirlo en el sillón vacante. -¡vaya tropa!
Curro Flores

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