La nueva heroína
La telerrealidad que
como fenómeno presume de audiencia y dividendo, consume a una heroína, Belén
Esteban, mito de la telegenia española.
La osadía de este
incuestionable dato, como siempre, invade espacio y titulares de las páginas de
los más sensatos medios de comunicación, aunque sea para preguntarnos por el
estado de la cuestión y nuestro destino
televisivo.
Si el viejo
aficionado del tendido solano levantara la cabeza, aquel que paladeaba anís
Machaquito, o de cualquier otro ídolo de la tauromaquia. Vería con asombrada
sorpresa, primero el televisor con mando a distancia, y después el papel
agitador y predominante que ha tomado la manola, desbordando con creces la
atención que prestaban los públicos a su torero. -¡Ni la novia de Reverte!
Aunque nuestra
Generación del 98 se topara con miles de anuncios de jamones panorámicos, les
invadiría una nueva ola de pesimismo hispánico
por este papel predominante que le otorgamos a la ignorancia.
Umberto Eco al
que le insistía en exceso, en una
reciente entrevista, Iñaki Gabilondo, por esa Italia de Berlusconi, debido a su
más que declarado enfrentamiento del sabio con el Il Cavaliere y su política. Nos
invitó de rebote a preocuparnos más por la España de nosotros mismos que por el
desafuero ajeno. Y no le faltó razón.
Escaseábamos de tanta
escuela en el pasado que nuestros canales televisivos siembran con fortuna los ripios
y los esperpentos. Mucha razón tiene Enric Sopena, cuando nos pone en alerta
sobre el epitafio de CNN. Demasiadas cadenas quedarán por obra y gracia del
TDT, pero nos sentiremos presos por los belenes y parloteos de la bazofia más aguerrida, jugando
siempre a la derecha. Siempre es tiempo de remediarlo.
Sin desmarcarnos
de la Merkel, los europeos desfilamos paupérrimos al paso de la foca, mientras
la fiel infantería cubre sus Gürtel y tropelías enseñoreando las encuestas. Las
calderas están a todo gas, mientras en el AVE se toma la paella, dónde a toda
velocidad cada grano sabe a lo suyo.
En tiempo de
venida como conmemoramos, no tenemos porque felicitarnos, porque los españoles
no desean esperar al que parece insalvable Rajoy. De todas formas no debemos
abandonar la edificación de la esperanza, porque en peores garitas hemos hecho
guardia, y el actual garito mediático tiene menos espuelas que la dictadura y
más números rojos.
Anís de Rute con
nombre de torero de época, pestiños para villancicos a ritmo de pastorá y Belén….
Curro Flores
19 de diciembre
de 2010
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