miércoles, 12 de agosto de 2020

LOS SUELDOS DE ALCALDES Y CONCEJALES, TEMA ETERNO


Los sueldos de alcaldes y concejales, tema eterno
Aunque todo está reglado por los legisladores, y como las cosas no son de otra manera, uno de los primeros actos de pleno de las corporaciones locales es la fijación de las asignaciones de alcaldes y concejales en función de la exigencia de dedicación que sus actividades les demande.
Como es normal el tema que a veces es un acto repetitivo y conocido por los medios de comunicación, cada vez que se produce adquiere el carácter de gran notición local, al menos.
He vivido en primera persona como desde el inicio de la democracia local en el 79, se fijaban las retribuciones de los ediles, llamándome siempre la atención lo que pudiéramos entender la amplitud de las normas,  que se prestaban desde un escrupuloso comportamiento ético a la baja o a lo más razonable, a ciertas laxitudes  y excesos, en especial en esos periodos de las llamadas vacas gordas.
Salvos reconocidos abusos y descaros, más las siempre singularidades de Madrid y Barcelona, que provocan por su población una falta de sintonía en el esquema municipal de España, no pertenecen los salarios locales al reglado abuso salarial de los parlamentarios europeos, que guiados por los más suculentos emolumentos de los parlamentarios italianos fijaron a la alta el precio del escaño del cementerio de elefantes de Bruselas y Estrasburgo.
Después de 16 años de gobierno en mi ciudad de Málaga con Pedro Aparicio, quién fuera el primer presidente de la Federación de Municipios. Nuestros sucesores ilustres parlamentarios de los tres partidos en liza PP, PSOE e IU, que habían librado la batalla por Málaga, corrigieron sin rubor los salarios de la corporación a la alza, por parecerles muy raquíticos nuestros estipendios.
Vivimos unos momentos de cambio provocados por la crisis, y más que adobados por los abusos cometidos por algunos ediles que han utilizado el bastón de mando como la el saco del caco. Esta realidad ha cristalizado en la opinión pública un genérico de que la codicia es el único elemento que prevalece en nuestros representantes públicos.
Esto ha dado como resultado unos nuevos modelos de popularización de nuevos electos locales que pretende alumbrar más los comportamientos éticos que la avidez de ganancias que presumían los ciudadanos de los alcaldes y concejales, buscando señalar la ejemplaridad de los nuevos tiempos en sus retribuciones a la baja.
Sin perjuicio que me pueda gustar más la tacañería a la hora de pagar y que predicar con el ejemplo, me parece el menos malo de los ejemplos. El dogal de las retribuciones, desde  el de Gandhi a Mujíca, lo debe establecer el Parlamento, como así se tiene concretado y que las próximas elecciones pueden que den como resultado un arco parlamentario, que con la diversidad de las pasadas elecciones locales reflexione sobre  los salarios más justos en los ayuntamientos.
No me gusta, por experiencia, la palabrería en las retribuciones de los electos, prefiero la justicia en licitud de sus comportamientos, en la eficacia en su gestión, en la proyección de la democracia en todos los ciudadanos y que sepan liderar sus proyectos de ciudad en la mayoría.
Curro Flores



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