miércoles, 12 de agosto de 2020

LOS TRONCOS NO NOS DEJAN VER EL BOSQUE EUROPEO


Los troncos no nos dejan ver el bosque europeo
Castas, tascas, vascas, rascas, mascas  hemos mantenido nuestra atención en los avisos que las urnas nos daban sobre nuestra veintiochoava parte de la UE. Cañete sigue encantado de haberse conocido, Rubalcaba nos deja en cuidados paliativos, los otros no los entiendo, e Iglesias no tiene una faz  para insultar con su éxito.
Andalucía parece de nuevo obligada a enseñar el norte a los socialistas, Surennes, puso al clan renovador de la tortilla a toda máquina con el “pacto del Betis”. Hoy escuchaba a Patxi López, heredero de aquella fértil historia de hace casi cuarenta años, como vislumbraba el testigo de la esperanza socialista en Susana Díaz, -de nuevo Nervión y Guadalquivir.
Las emergencias socialistas obligan a repensar rápido, y ha sido tan rápido el éxito de la trianera, que apenas  queremos otorgarle el tiempo de sedimentación con las tareas en las que mantiene su  compromiso público. El PSOE que como todos los partidos ha nacido para gobernar, tiene dos meses intensos para recobrar el arte de gobernarse y recuperar el entusiasmo de los progresistas españoles.
Las cábalas cabalgan al trote para las municipales, y lógicamente seguimos en clave local porque los troncos de la crisis económica, lo mismo que han cambiado trabajo y estado por la protección interfamilias, no nos dejan ver el bosque europeo para el que nos convocaron el 25 de Mayo, y nos ensimismamos en el terruño.
Espero que podamos con Podemos, aspirar a que las opciones progresistas se muevan en las casonas municipales con las escobillas de mando edílico/a. Digo que se pueda, porque se necesita el paso de un movimiento de liderazgo singular y unipersonal, a un partido con todas sus eficacias organizativas, e inoportunos “castizajes” que las estructura de poder conllevan, por más que me lo pinten  de rosa y sobre todo tratándose de  profesores de ciencias políticas sus creadores.
El bosque europeo si estaba en cuarentena y en cuaresma austera por la crisis, le ha entrado un vendaval otoñal en primavera. Vértigo da pensar que la Francia señera en la historia de las libertades, manda una tropa de seguidores de Le Pen a  tratar de destruir el mapa de la UE, y así hasta sentar un pro nazi alemán en el Parlamento Europeo.
Urge un cambio de rumbo, ni cuaresma, ni carnaval. Solidaridad y compromiso de la mayoría de las fuerzas de la Cámara en torno a un programa dónde solo  deben obviarse los xenófobos y los euroescépticos, con los objetivos señalados de más Europa, con más democracia en sus instituciones y menos burocracia, más Comisión, Parlamento y menos Consejo. Y por encima de todo una política económica expansiva, una mutualización de la deuda de los países y que el BCE extienda su política anti inflacionista, también a la generación de empleo.
Curro Flores


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