Más rock y menos amor,
el tiempo político
Estos días de zozobra
con elecciones convocadas, las redes sociales, whatsaap y demás familia, se me
llenan, reboto o no, según tendencia y sonrisa, y así se engorda la nube de
insuficiencias. Antes era el mundo de los carteles electorales, donde
recargábamos las paredes de llamadas de libertad.
Los míos, se entienda,
por diferentes medios me han hecho llegar un aviso con fotos, para que
prevengamos con nuestros ratones a los incautos electores sobre el populismo de
Podemos, y del terror de los populares,
como azotes de las urnas. En el fondo lo de la abuelita del cuento de
Caperucita. Cómo si desde el 20 de diciembre, el común de los mortales
interesados por la política, no hubiera tenido tiempo de descubrir los colmillos
del lobo. Pero parece que hay que insistir con los ingenuos, los pasotas y
aburridos, por si las moscas.
Ser del socialismo
democrático en todas su extensión, parece que nos da una patente de cohesión,
racionalidad, cambio y sosiego social; que invita por sí mismo a ser de los
nuestros; y la verdad es que desde el mayo del 68, en Europa, salvo los la
derecha implícita, el pueblo ha encontrado en los socialistas democráticos, y
los socialdemócratas unos buenos aliados para gobernar. La crisis y sus secuelas
han roto el paso político, y ahora desde Cádiz a Atenas, cada cual trata de
alumbrarse o deslumbrarse a su modo en la política, salvo los que toman
herencia por coherencia.
No pude dejar de
recordar al ver el mensaje contra los populares y los populistas, que me
llegaba desde mis compañeros, una vieja historia, que me hizo reír, cuando me
la contó un excepcional representante artístico, que llevaba a un ídolo del pop
español en sus inicios con el espectáculo –Rock y amor- y que iba palmando como se dice en el argot, de
concierto en concierto. Desesperado el manager por el taquillaje, se atrevió a
decirle a su artista, -oye Miguel, no podías poner un poco más de rock, y un poquito menos de amor, para no quedarnos
tiesos.
Los líderes que
encabezan las formaciones políticas han sufrido un gran desgaste desde el 20D,
porque nadie ha querido correr con el gasto ante su electorado para pactar la
gobernabilidad de España, eso sí, los hemos tenido cobardes como Rajoy,
voluntariosos como Pedro Sánchez, colaborativos como Albert Rivera e
incalificables como Pablo Iglesias. Hasta el que mejor cartel perecía tener,
Alberto Garzón, se ha subsumido el quinto en una lista de Podemos, como si
fuera un satélite de la operación Tania, para fundir IU.
Aunque peino poco, y
cano, y soy de lo que soy, tenemos hasta el 26 de junio para dar estopa en
concierto con mucho rock político, porque el amor puede que se nos dé por
añadidura.
Curro Flores
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