Medusas con Rivera
Es el menú que ha
invadido Málaga este fin de semana, las playas de la Costa del Sol desde La
Caleta de Vélez a Mijas han sido ocupadas, por casi diez toneladas de medusas,
preparadas para picar a los miles de bañistas en remojo, presuntas víctimas de
la hinchazón y el dolor que les pueden producir, cosas del levante.
Pero por el centro, el
de derechas, ha tomado la Plaza de la Constitución la Plataforma Cívica de
Alberto Rivera, que viene a picar y escocer con el nacionalismo español, y sacar un poco de pecho, porque el voto de
censura le ha hecho pasar de ser el foco de todas las miradas a ser mirados de
soslayo, cosas del hombre encuesta.
Mario Vargas Llosas
encabezaba la tropa de notables, que se adherían al proyecto Rivera, el escribidor
alentaba con entusiasmo, pero con él me pasa como con Boyer, los dos se dieron
un atracón de fe marxista, para después quedarse obnubilados con el filósofo
Karl Popper, y es curioso, pero no se qué hechizo tiene el maestro de la open society patentada por su discípulo
Soros, que los dos han terminado hechizados por Isabel Preysler y lanzados al
liberalismo.
Mientras Marín, el
líder andaluz de ciudadanos, desde la tercera fila agitaba la roja y gualda,
Juan Cassá, presunto candidato a la alcaldía de Málaga, lo pusieron en el sitio
de no salir en la foto. Junto a Albert figuraba en vocativo el amigo Javier Imbroda,
que aparte de admiración, me ha provocado el intuitivo político, que es la
única ciencia a la que se puede recurrir en el difícil arte de lo público.
No sé por qué,
pero he visto a Javier, como candidato
de Ciudadanos a la alcaldía de Málaga, o al menos si yo fuera Rivera, le rogaría asumiera el
reto de encabezar el proyecto de su formación para el municipio malagueño.
Málaga es una ciudad que tiene entre los lemas de su escudo la de ser muy
hospitalaria, pero de ser hospitalaria a ver con el bastón de mando a Juan
Cassá, suena a lo que suena.
Javier Imbroda, desde
el modesto club de mi infancia y juventud, los Maristas de Málaga, llego a
elevarlo de manos de la empresa Mayoral, a la primera división del baloncesto
español, y como un sputnik de banquillo en banquillo, llegó a entrenador
nacional. Ha participado en la fundación y gestión de tres empresas de éxito,
ha dirigido la gestión de los servicios municipales de deporte, ha creado su
propia fundación para ayudar a niños en riesgo de exclusión, gracias a su
fortaleza ha superado un cáncer y tiene energía social.
Visto lo visto,
encuadro la tropa, por si mi intuición provoca de nuevo otra batalla por la
alcaldía de Málaga, más que una escaramuza, y los socialistas nos desafiamos
para ganar como en los años ochenta y principios de los noventa.
Curro Flores
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