Merkel felicita a Özil
La maquinista de la
locomotora económica europea, Ángela
Merkel, conforma con Sarkozy y Berlusconi el
“nuevo trío marxiano” que con su proceder encienden cada día la caldera de
nuestro continente. Tal para cual y -“¡más madera!”.
Cada uno a su manera
echan leña al fuego de las insatisfacciones, frustraciones y miedos de sus
votantes, azotados por la crisis, y ponen en el punto de mira la población más
frágil que vive en sus territorios en busca de trabajo y refugio, los
inmigrantes.
La hecatombe del
capitalismo ultra liberal, neoconservador, financiero o como nos de gusto en
llamarlo, ha encontrado una mina para escurrir el bulto de los auténticos
responsables de la crisis económica. Animados por esa fuerza poderosa que
siempre tiene la iniquidad y la codicia, han elegido el escalón más débil de la
cadena social como “cabeza de turco”, nunca mejor dicho en el caso alemán, para
ponerlo en el centro de la diana de ese orden del día ficticio que enturbia
nuestras auténticas conciencias.
Merkel se fue a
hablarle hace un mes a Postdam al Congreso de las juventudes de su partido, y como saben, se
dejó caer con el fallo de la “multikulti”, es decir, el fracaso de la política
multicultural, consiguiendo estruendosas ovaciones. Desde entonces no para de
corregir, explicar, anunciar, proponer, en definitiva aumentar el runrún sobre
las políticas de emigración, que es de lo que se trata, con el fin de calentar
el ánimo de sus votantes aguerridos, de sus más marciales afines y sobre todo
alejarse del punto de mira del ciudadano desencantado y furioso por la impotencia que le genera la situación
económica.
El ruido nos lleva a
las encuestas que dicen que el 60 por ciento de los ciudadanos alemanes de
origen, no quieren que en su geografía se celebren otros ritos religiosos que
los propios, en una clara alusión a los musulmanes. La verdad es que convocar a
la oración en un minarete en el invierno alemán provoca demasiadas afonías.
Gasto cultural sanitario multikulti poco asumible. Menos mal que a nuestra
cultura tridentina y barroca, con emigrantes cofrades, no les dio por parar el
tráfico de la “die Haupstrasse” con desfiles procesionales del Cristo de los
emigrantes. Hubiésemos tenido follón multikulti asegurado.
Sea como sea, si
algunos estaban bien instalados y otros mal avenidos. Todos se sienten víctimas
de un debate inmoral por las calificaciones genéricas que reciben, las
incertidumbres que les crea y la injusticia que supone ser el más ínfimo y explotado sujeto de conveniencia en la
cadena productiva y vivencial.
Enhorabuena a los
señores pensantes del olimpismo financiero, han dado en la diana, la
emigración, mientras siguen jugando a su ruleta rusa. Alemania necesita con
urgencia 400.000 nuevos inmigrantes cualificados, y durante los últimos años ha
habido más salidas que entradas por sus fronteras.
Me enfrasco en las
páginas del último libro de Günter Wallraf, “Con los perdedores del mejor de
los mundos”, ese decente alemán que sabe hacer periodismo disfrazado de
perdedor, para mostrarnos las peores ignominias que soportan en Alemania estos
seres humanos. Espero que sea un nuevo
revulsivo para los corazones dormidos.
Ángela Merkel se fue al
vestuario a felicitar a Özil, la nueva gran estrella del firmamento
futbolístico alemán, por la gracia de la emigración turco de procedencia, un poco menos ario que las antiguas estrellas
del fútbol teutónico. No es para menos la fotito multikulti.
C. Flores
2010-11-06
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