miércoles, 12 de agosto de 2020

MEZQUITA A LA VISTA


¡Mezquita a la vista!
El pueblo turco se ganó su  laicidad apoyando a su gran líder Atatürk, pero como todo haz tiene su envés después de casi 100 años ha depositado su confianza en Erdogan, un forofo del Islam que asevera que  los musulmanes fueron los primeros que descubrieron las Américas. Hace unos meses Rajoy compartió mitin en las municipales turcas con el susodicho, cariños ideológicos y amistades que no se debieran volver a repetir para que la marca España no se perjudique, porque no podemos consentir que quieran sustituir para la historia el grito histórico de Rodrigo de Triana de -¡Tierra a la vista! por ¡Mezquita a la vista! Caso contrario la trianera Susana entrará en ebullición.
Siempre que no vaya a más es bueno la chifladura de un líder, para descafeinar la tendencia a las clarividencias solemnes en que se ancla el poder. Aquí, se birla a la justicia Argentina y a la Interpol que ordenan la detención de los ministros de Franco que permanecen vivos por sus responsabilidades con los crímenes del régimen, a la par, la nieta del dictador aparece toda glamurosa en un reportaje fotográfico en el Pazo de Meirás ¿quién da más?
 Pablo Manuel Iglesias y sus followers quieren proceso constituyente, los de ciencias políticas como los de derecho Constitucional, eso de cambiar magnos papeles políticos lo ven tan facilito como al curandero recetar la píldora de la felicidad. Lo difícil es ponernos de acuerdo y la felicidad que se dan por añadidura estando ellos. De todas maneras me ha saltado el airbag, por llevar la radio puesta y escuchar la vieja cantinela de Anguita  “programa, programa” en boca de Pablo Manuel, mientras no ha rellenado dos letras del suyo  quieren borrar con tipex  e imponerse cualquier idea ajena.
El viejo “buen bolcheviquito” cada vez que lo escuchas se va descafeinando en todas sus propuestas, menos es sus ataques al PSOE, porque no deja de ser su gran adversario en su viaje al centro y captación de la clase media, los pobres y sus aledaños se quedan para el maleficio de la deuda pública.
Eso sí, si llegan a gobernar los únicos que deben temer son los corruptos, que entre los conocidos y los intangibles constituyen el grueso del malestar nacional, y que cuenta con la maldición hasta de la Conferencia Episcopal que ha caído en la cuenta de la tropa de los mangantes, antes que en sus pederastas de Granada.
Hoy en boca de Pedro Sánchez, he oído que sus recetas están en la economía del talento y el mérito. Tan difícil como la lucha contra la corrupción, los años me han enseñado que amén de la envidia, desidias y otras anomalías congénitas a la piel de toro, la madre de todas las batallas está contra las castas –las familiares-, el enchufismo, el amiguismo, corporativismo que como todos los ismos pueden constituirse en una metástasis que acaba hasta con el brazo incorrupto de Santa Teresa.
Aparecerán parientes y amigos de todos los apellidos que se asoman por el  nuevo elenco político cómo ¡enchufe a la vista!  Como en la Rusia bolchevique brotaban pícaros, parientes de Marx y Engels en todas las colas de beneficiarios públicos, esperemos que los errejones no sean ni de castigo, ni de muerte como en el rejoneo.
Ojalá que el talento y mérito se impongan, porque si no la única esperanza, es que la Aguirre nos haga un test, dónde no se pregunte otra cosa que el árbol genealógico que ese nunca miente en las entrañas hispanas.
Curro Flores


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