¡Mezquita
a la vista!
El pueblo turco se ganó
su laicidad apoyando a su gran líder
Atatürk, pero como todo haz tiene su envés después de casi 100 años ha depositado
su confianza en Erdogan, un forofo del Islam que asevera que los musulmanes fueron los primeros que
descubrieron las Américas. Hace unos meses Rajoy compartió mitin en las
municipales turcas con el susodicho, cariños ideológicos y amistades que no se
debieran volver a repetir para que la marca España no se perjudique, porque no
podemos consentir que quieran sustituir para la historia el grito histórico de
Rodrigo de Triana de -¡Tierra a la vista! por ¡Mezquita a la vista! Caso
contrario la trianera Susana entrará en ebullición.
Siempre que no vaya a
más es bueno la chifladura de un líder, para descafeinar la tendencia a las
clarividencias solemnes en que se ancla el poder. Aquí, se birla a la justicia
Argentina y a la Interpol que ordenan la detención de los ministros de Franco
que permanecen vivos por sus responsabilidades con los crímenes del régimen, a
la par, la nieta del dictador aparece toda glamurosa en un reportaje
fotográfico en el Pazo de Meirás ¿quién da más?
Pablo Manuel Iglesias y sus followers quieren
proceso constituyente, los de ciencias políticas como los de derecho
Constitucional, eso de cambiar magnos papeles políticos lo ven tan facilito
como al curandero recetar la píldora de la felicidad. Lo difícil es ponernos de
acuerdo y la felicidad que se dan por añadidura estando ellos. De todas maneras
me ha saltado el airbag, por llevar la radio puesta y escuchar la vieja
cantinela de Anguita “programa,
programa” en boca de Pablo Manuel, mientras no ha rellenado dos letras del suyo
quieren borrar con tipex e imponerse cualquier idea ajena.
El viejo “buen
bolcheviquito” cada vez que lo escuchas se va descafeinando en todas sus
propuestas, menos es sus ataques al PSOE, porque no deja de ser su gran
adversario en su viaje al centro y captación de la clase media, los pobres y
sus aledaños se quedan para el maleficio de la deuda pública.
Eso sí, si llegan a
gobernar los únicos que deben temer son los corruptos, que entre los conocidos
y los intangibles constituyen el grueso del malestar nacional, y que cuenta con
la maldición hasta de la Conferencia Episcopal que ha caído en la cuenta de la
tropa de los mangantes, antes que en sus pederastas de Granada.
Hoy en boca de Pedro
Sánchez, he oído que sus recetas están en la economía del talento y el mérito.
Tan difícil como la lucha contra la corrupción, los años me han enseñado que
amén de la envidia, desidias y otras anomalías congénitas a la piel de toro, la
madre de todas las batallas está contra las castas –las familiares-, el
enchufismo, el amiguismo, corporativismo que como todos los ismos pueden
constituirse en una metástasis que acaba hasta con el brazo incorrupto de Santa
Teresa.
Aparecerán parientes y
amigos de todos los apellidos que se asoman por el nuevo elenco político cómo ¡enchufe a la
vista! Como en la Rusia bolchevique
brotaban pícaros, parientes de Marx y Engels en todas las colas de
beneficiarios públicos, esperemos que los errejones no sean ni de castigo, ni
de muerte como en el rejoneo.
Ojalá que el talento y
mérito se impongan, porque si no la única esperanza, es que la Aguirre nos haga
un test, dónde no se pregunte otra cosa que el árbol genealógico que ese nunca
miente en las entrañas hispanas.
Curro Flores
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