miércoles, 5 de agosto de 2020

MIENTRAS MUEREN LOS SIRIOS


Mientras mueren los sirios
Como si estuviéramos poseídos por una tortuosa infección, en cada rincón de todas las geografías se arma el cirio, en breves o largos seriales de escozor que consume nuestra agenda. En su tiempo los navegantes fenicios llegaron a nuestra costas, nos fundaron o nos  refundaron, Cádiz y Málaga, ahora el nuevo sirio huye con pavor de su guerra y trata de buscar refugio allá dónde los dejen entre fronteras ladinas, aquellos lugares  en las que sus antepasados marinos sentaron sus redaños. Turquía nos quiere padecerlos, Bulgaria la puerta más frágil de Europa los sufre, preocupada y silente para no levantar xenofobias entre los partidarios de Ataka, ni que decir del resto de las naciones que ve venir la oleada y se parapetan con miedo. A Melilla han llegado cuatro para pedirnos  asilo, en Marbella tuvimos instalada la corte de Al Kassar, hasta que nos lo reclamó  Condoleezza para enchironarlo por los temas pendientes en EEUU, y la del tío del criminal Bashar al-Asad en el exilio dorado. Es decir, que costumbre tenemos de anfitriones, aunque éstos renovados antepasados nuestros en  zozobra no nos llegan con los botines de los traficantes de armas.
Desde que el neolítico nos deparó la invención de la cerca, hasta nuestros días, en la que el presidente, don Mariano, guarda la excedencia de registrador de la propiedad; el mundo se contaminó de murallas, tapias y puestos fronterizos, mapas y escrituras que hacen conjuras de patriotismo y propiedad para espantar los malos augurios que pueda deparar la supervivencia. Pero no existe Muralla China capaz de parar las agallas del hambre y la estampida del miedo en los humanos, y la Tierra es cada día más aeroplana que redonda para las migraciones que conmueven.
Mientras los sirios mueren, la vicepresidenta del  gobierno demuestra lo  reaccionaria que es, el tea party apura su acritud apocalíptica, los egipcios no tiene tiempo de levantar pirámides y se entierran a puñados, Berlusconi busca primeras páginas como servidor comunitario para conmutar su condena, Merkel trata de pactar un gobierno a su desmedida…Al gran Wyoming el gobierno trata de que le den una patada en la Sexta y echarlo del plató. El sirio muerto no tiene tiempo de preocuparse con estas minucias que tantos nos ocupan, pero los vivos le seguimos poniendo cinco balas de más a la ruleta rusa.
Mientras los sirios mueren, Iniesta pone a Albacete en Georgia, la patria chica de Stalin; Alaya se enfurruña con los fiscales en un “báñez” de corporativismo; Inmaculada Díaz se sacude las eremoscas y pasa la cuarentena de los cien días a la velocidad del rayo que no cesa.
Mientras el niño sirio se oculta de las balas, nos descubren que Bale es un madelman estropeado y que los nietos del Rey leen los libros Harry Potter y  cargaban su compra en las cuentas del Gran Capitán. Y mientras otros sirios tratan de pasar la frontera, ni me pregunto en qué piensan y de qué hablan los ministros del gobierno, porque lamentablemente se conocen pos sus hechos, y Bárcenas les conspira entre rejas.
Curro Flores

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