La feria de las
banalidades
No habrá próxima vez,
pero traerse unas chocolatinas en el airgol-one, le debió sentar a Rajoy como
una obama en el trasero, si hubiera visitado a los Castros se habría traído su
cajita de habanos y tan enemigos, pero ir a que te sacralicen en el Despacho
Oval, para que te correspondan con una bolsita de chuches, es un mensaje de
ñoñería y roñería diplomática. Y don Mariano regalando huellas del Imperio,
pero la banalidad está servida y tan amigos.
A la vuelta seguía el
banal rifirrafe que ha organizado el alcalde de Burgos, por eso de ahí os pongo
un bulevar. La política “bulevariana” no es muy querida por los herederos del
Cid, como bien pudo haber comprobado antes de meternos en el lío de ver a sus
vecinos disparados. Pero claro, la participación ciudadana es una de las artes
de la política, que ha sufrido una terrible amputación por los intérpretes del
edilazgo popular y esas son sus
consecuencias.
El juez Castro trata de
ordenar los restos de la banalidad a la que sometieron los gobernantes de
Mallorca y Valencia a sus respectivos pueblos, por eso de darse un garbeo en la
cercanía de la Corona, ahora de espinas.
El tiempo no pone cada cosa en su sitio y más cuando hay borrasca, pero me temo
que el tiempo judicial por más que quieran acelerarlo al final coge su tajada a
cámara lenta. Y los tiempos banales de vino y rosas, a costa del erario
público, figurarán en el almanaque de los sumarios.
Hoy somos más corruptos
que ayer, y, ojalá, que menos que mañana. En los foros internacionales nos han
descubierto, y aunque se nos recomienden medidas para ordenar el patio
político, en el fondo algunos buscan nuestros tratados de picaresca para tomar
debida nota. Porque en el arte de mangar los manuales deben correr con más
velocidad que los de la telefonía móvil en el mundo globalizado.
Me viene a la trasera
de las banalidades la llegada en el Rolls marbellí del exedil gileño con su
wife de pieles a los funerales de Juanito en su Fuengirola natal, y el aplauso
cerrado del pueblo llano, que por llano, los dejó robar a manos llenas.
Pasar de la banalidad a
la razón nos está costando, y sobre todo al sufrido ex contribuyente, hoy en
paro. Necesitamos de la Justicia para restablecer el orden. Pero sobre todo
necesitamos menos hidalguía y más talento político, para que el talento de
verdad no lo veamos solo en el programa de ESPAÑOLES POR EL MUNDO.
Curro Flores
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