miércoles, 19 de agosto de 2020

LA FERIA DE LAS BANALIDADES


La feria de las banalidades
No habrá próxima vez, pero traerse unas chocolatinas en el airgol-one, le debió sentar a Rajoy como una obama en el trasero, si hubiera visitado a los Castros se habría traído su cajita de habanos y tan enemigos, pero ir a que te sacralicen en el Despacho Oval, para que te correspondan con una bolsita de chuches, es un mensaje de ñoñería y roñería diplomática. Y don Mariano regalando huellas del Imperio, pero la banalidad está servida y tan amigos.
A la vuelta seguía el banal rifirrafe que ha organizado el alcalde de Burgos, por eso de ahí os pongo un bulevar. La política “bulevariana” no es muy querida por los herederos del Cid, como bien pudo haber comprobado antes de meternos en el lío de ver a sus vecinos disparados. Pero claro, la participación ciudadana es una de las artes de la política, que ha sufrido una terrible amputación por los intérpretes del edilazgo popular y esas  son sus consecuencias.
El juez Castro trata de ordenar los restos de la banalidad a la que sometieron los gobernantes de Mallorca y Valencia a sus respectivos pueblos, por eso de darse un garbeo en la cercanía de la  Corona, ahora de espinas. El tiempo no pone cada cosa en su sitio y más cuando hay borrasca, pero me temo que el tiempo judicial por más que quieran acelerarlo al final coge su tajada a cámara lenta. Y los tiempos banales de vino y rosas, a costa del erario público, figurarán en el almanaque de los sumarios.
Hoy somos más corruptos que ayer, y, ojalá, que menos que mañana. En los foros internacionales nos han descubierto, y aunque se nos recomienden medidas para ordenar el patio político, en el fondo algunos buscan nuestros tratados de picaresca para tomar debida nota. Porque en el arte de mangar los manuales deben correr con más velocidad que los de la telefonía móvil en el mundo globalizado.
Me viene a la trasera de las banalidades la llegada en el Rolls marbellí del exedil gileño con su wife de pieles a los funerales de Juanito en su Fuengirola natal, y el aplauso cerrado del pueblo llano, que por llano, los dejó robar a manos llenas.
Pasar de la banalidad a la razón nos está costando, y sobre todo al sufrido ex contribuyente, hoy en paro. Necesitamos de la Justicia para restablecer el orden. Pero sobre todo necesitamos menos hidalguía y más talento político, para que el talento de verdad no lo veamos solo en el programa de ESPAÑOLES POR EL MUNDO.
Curro Flores





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