La Feria por dentro
En los principios de la
Feria del Centro, el amable y animoso director del Banco de Bilbao, Francisco
Valenzuela, abrió el partió de operaciones de su oficina principal en calle
Larios, para incorporarlo a las actividades de la feria diurna. No se me olvida
este gesto tan singular, porque yo con otros quienes postulamos, para que empresas, asociaciones y otros colectivos
se incorporaran a la naciente actividad, y el gesto constituyó un espaldarazo a
los esfuerzos del Ayuntamiento y el Centro Comercial.
Hoy tras los años leo
los titulares que se han ganado los responsables de Sacyr, por el singular
hallazgo de una improvisada CASETA DEL PALACIO DE ADUANAS, lo que ha acusado a
la empresa constructora de chapucera feriante,
y a los responsables del Ministerio de Cultura de esa culpa “in
vigilando”, es decir, que no han estado a la pesqui del embrollo que podría
organizar la cuchipanda.
Tras ver una copia de
la invitación al espontáneo espacio ferial, dudo de que alguna autoridad del
lugar no tuviera conocimiento del evento, y lo dejara pasar como una
improvisada ocurrencia de los trabajadores de la empresa, y no se unieran a una copilla con los directivos
sacyrianos, en el hermoso patio engalanadillo, otrora el aparcamiento oficial de los poncios y
subponcios que nos mandaban.
La verdad es que la
juerga debió ser bastante light, como nos dice Damián Caneda, o
restringida, que constituye una ofensa a nuestro modelo abierto; y de hacerse
el longui, para que no suscitara el amparo
de permisos.
Los que llevamos años
esperando la puesta de banderas oficiales en el edificio, tras el despeje de
los vistosos andamios, la explicación empresarial de que era la puesta de bandera lo
que motivaba el uso festivo, puede llevarnos desde la clemente esperanza, al
inexorable juicio de que aquí cada cual hace de su capa un sayo.
Heredia va a
preguntar en el Parlamento al ministro
Wert por este tropezón de su departamento, estoy convencido de que este significativo incidente, le dará un respiro
ferial, porque la que se le viene encima en otoño por culpa “in legislando” y
gobernando, es para que se vaya o mantenga la supremacía del más indeseado de
los gobernantes, pódium que ostenta
hasta en las vacaciones escolares, no
sin ciertas dificultades.
Como empecé, me alegra
que Sacyr se haya sumado a la Feria, me parece lamentable que lo haya hecho sin
más, en el Palacio de la Aduana, con el sutil descubrimiento in situ para el
futuro Museo Arqueológico de una caseta de Feria, imagino fenicia. Lamento que
el hallazgo pueda dar más ideas, y doña
Celia añada a la cacareada sucursal del Prado, la sucursal de una multinacional
del catering para bodas, bautizos y comuniones, con sus espetitos y boquerones
para no perder el acento.
Curro Flores
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