La sombra del lápiz
Las sobras de las
mezquitas y de los campanarios de las iglesias, se aplomaban al ritmo del sol
en las plazas dónde desembocaban las callejas de los barrios árabes,
castellanos y judíos, era un lápiz que conectaba las horas de la luz y el bullicio hasta que llegaba el
sombreado del sueño.
La Torre Eiffel
mantiene su desafío y su llanto como el gran lápiz de acero que tantas veces
diseñó sueños de libertad. Mientras, el almacén de fobias asesinas sigue
ensangrentando con la pantalla de la hermandad de los cafres.
Uniremos nuestros
lápices y nuestros gestos en la rueda común de la paz a la hora que el áspid se
enrosca, y no quedará por peinar una esquina en la búsqueda de la amenaza.
Todos parecemos que queramos sacar las consecuencias, mientras la rabia sigue
cabalgando como antídoto de la lógica.
Todo está más cerca que
lo estuvo antes en la época dónde cabalgaban los cruzados y los invasores
árabes. Benzema le ha hecho un hueco a Cristiano para que dispare a pase de
Isco, y el rico Al Thani preside con Florentino en el palco del Málaga. La
Milla de Oro muestra su minarete en Marbella, y aquí en la cercana Axarquía de
nombre árabe se forman unas candidaturas municipales por los británicos y
alemanes afectados por la ilegalización de sus viviendas.
La Grecia del 2010
aparece de nuevo y otra vez renace el verbo especular con su destino
indeclinable. Meditamos política, pero siempre con unas décimas de segundo por
delante, que hoy en día es una glaciación, los especuladores nos mandan los
mensajes de codicia y aversión al riesgo, en su forma de advertencia de
planificación de nuestra ruina.
Acabo de ver La Noche
más Oscura con aire de venganza de celuloide americano, y me responde de nuevo
la realidad con una baguette ensangrentada. Mi miedo va peinando las esquinas y
me tranquiliza no estar en la lista de sospechosos, aunque cuesta creer que uno
no sea sospechoso de pensamiento.
La sombra de tantos
lápices me redime y elijo contra la rabia, me he dotado de libertad a pesar de
haberme criado en el canto de “ De Isabel y Fernando el espíritu impera,
moriremos besando la sagrada bandera, nuestra España gloriosa nuevamente ha de
ser la nación poderosa que jamás dejó de vencer…” y me viene esta letra de
patio de colegio, que no prendió quién sabe porqué en mi interior. A otros los
hicieron soñar con Al Andaluz perdida.
La batalla del terror y
contra el terror está servida, pero como
siempre que hay una gran batalla, la libertad está perdida, mientras nos damos
de bruces peinando todas las esquinas ¿de qué vendrá disfrazada la cordura?
Curro Flores
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