domingo, 16 de agosto de 2020

LA SOMBRA DEL LÁPIZ


La sombra del lápiz
Las sobras de las mezquitas y de los campanarios de las iglesias, se aplomaban al ritmo del sol en las plazas dónde desembocaban las callejas de los barrios árabes, castellanos y judíos, era un lápiz que conectaba las horas de la  luz y el bullicio hasta que llegaba el sombreado del sueño.
La Torre Eiffel mantiene su desafío y su llanto como el gran lápiz de acero que tantas veces diseñó sueños de libertad. Mientras, el almacén de fobias asesinas sigue ensangrentando con la pantalla de la hermandad de los cafres.
Uniremos nuestros lápices y nuestros gestos en la rueda común de la paz a la hora que el áspid se enrosca, y no quedará por peinar una esquina en la búsqueda de la amenaza. Todos parecemos que queramos sacar las consecuencias, mientras la rabia sigue cabalgando como antídoto de la lógica.
Todo está más cerca que lo estuvo antes en la época dónde cabalgaban los cruzados y los invasores árabes. Benzema le ha hecho un hueco a Cristiano para que dispare a pase de Isco, y el rico Al Thani preside con Florentino en el palco del Málaga. La Milla de Oro muestra su minarete en Marbella, y aquí en la cercana Axarquía de nombre árabe se forman unas candidaturas municipales por los británicos y alemanes afectados por la ilegalización de sus viviendas.
La Grecia del 2010 aparece de nuevo y otra vez renace el verbo especular con su destino indeclinable. Meditamos política, pero siempre con unas décimas de segundo por delante, que hoy en día es una glaciación, los especuladores nos mandan los mensajes de codicia y aversión al riesgo, en su forma de advertencia de planificación de nuestra ruina.
Acabo de ver La Noche más Oscura con aire de venganza de celuloide americano, y me responde de nuevo la realidad con una baguette ensangrentada. Mi miedo va peinando las esquinas y me tranquiliza no estar en la lista de sospechosos, aunque cuesta creer que uno no sea sospechoso de pensamiento.
La sombra de tantos lápices me redime y elijo contra la rabia, me he dotado de libertad a pesar de haberme criado en el canto de “ De Isabel y Fernando el espíritu impera, moriremos besando la sagrada bandera, nuestra España gloriosa nuevamente ha de ser la nación poderosa que jamás dejó de vencer…” y me viene esta letra de patio de colegio, que no prendió quién sabe porqué en mi interior. A otros los hicieron soñar con Al Andaluz perdida.
La batalla del terror y contra el terror está servida,  pero como siempre que hay una gran batalla, la libertad está perdida, mientras nos damos de bruces peinando todas las esquinas ¿de qué vendrá disfrazada la cordura?
Curro Flores




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