domingo, 16 de agosto de 2020

LA TRANSICIÓN DEBE DIMITIR


La Transición debe dimitir
200 puntos más o menos nos hacen más creíbles y aprovechables que el verano pasado ante los acreedores financieros; seis millones de parados nos hacen más increíbles ante nosotros mismos. Los episodios de los “presuntos” políticos, empresarios y advenedizos nos hacen poner paños de Cuaresma y ceniza en la  sin hueso, y tentarnos la cartera.
La corrupción silenciada e instalada en la dictadura, su propia biología represora. Nos llevaron a formalizar tirios y troyanos nuestra Transición, el ansia de libertad y democracia nos hizo pactar con el rabillo del ojo del miedo mirando a los cuarteles y el pavor ante una ETA cruel y criminal, un modélico cambio político.
La crisis económica agranda cualquier argumento, porque si insolidario fue el aumento codicioso de la riqueza; más insolidario está siendo el aumento descorazonador de la miseria como consecuencia.
Cuando las personas y las familias ya no pueden hacer ni concurso de acreedores, el único recurso que les queda es la caridad y los bancos de alimentos. La alarma  social como la de las ambulancias, no tiene tiempo para semáforos, para atascos, para juegos de salón idológicos. Ni para ofenderse con los tira y aflojas del precio de Bale. Ni para pobres comparecencias y displicencias de un presidente sonado.
Tengo la sensación que le hemos dado demasiadas caladas al mismo puro y lo que humea es el vapeo electrónico de la resistencia tabaquista.
Del franquismo y para mejor recuerdo, queda el hara kiri de las Cortes orgánicas. Posiblemente estamos en el irreemplazable momento en el que hay que pegar un salto cualitativo sobre nuestro mejor pasado y presente, para evitar como las ganaderías bravas el deplorable destino de la consanguineidad que conlleva el pasaporte de morir de éxito.
Seguramente, la dimisión de Griñán, con el ahora irrelevante despropósito de no haberla planteado ante el Parlamento, constituya un camino sabio. La inmensa mayoría, como las bancadas minoritarias de nuestro Parlamento Nacional, necesitan sacar el pañuelo de despedida, en directo o en plasma HD.
El salvese quién pueda lo debe dictar  el pueblo español que debe escrutar con inteligencia los nuevos caminos de hacer política y de garantizarnos que las opciones públicas y privadas de nuestro sistema combinen más probidad, más eficacia y sobre todo más altura de miras.
La Transición, sus vicios, consecuencias y sucedáneos deben dimitir, antes de ser despedida. Esto no es un problema de Parque Jurásico y kindergarten. Parque de atracciones y guardería lo debemos cambiar por  un nuevo hogar de más convivencia.
La Transición que es nuestra obra a celebrar, es nuestra obra a mejorar ¡pasen ustedes! Aquí Susana Díaz tiene la palabra.
Curro Flores.

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