La Transición debe dimitir
200 puntos más o menos nos hacen
más creíbles y aprovechables que el verano pasado ante los acreedores
financieros; seis millones de parados nos hacen más increíbles ante nosotros
mismos. Los episodios de los “presuntos” políticos, empresarios y advenedizos
nos hacen poner paños de Cuaresma y ceniza en la sin hueso, y tentarnos la cartera.
La corrupción silenciada e
instalada en la dictadura, su propia biología represora. Nos llevaron a
formalizar tirios y troyanos nuestra Transición, el ansia de libertad y
democracia nos hizo pactar con el rabillo del ojo del miedo mirando a los
cuarteles y el pavor ante una ETA cruel y criminal, un modélico cambio
político.
La crisis económica agranda
cualquier argumento, porque si insolidario fue el aumento codicioso de la
riqueza; más insolidario está siendo el aumento descorazonador de la miseria
como consecuencia.
Cuando las personas y las
familias ya no pueden hacer ni concurso de acreedores, el único recurso que les
queda es la caridad y los bancos de alimentos. La alarma social como la de las ambulancias, no tiene
tiempo para semáforos, para atascos, para juegos de salón idológicos. Ni para
ofenderse con los tira y aflojas del precio de Bale. Ni para pobres
comparecencias y displicencias de un presidente sonado.
Tengo la sensación que le hemos
dado demasiadas caladas al mismo puro y lo que humea es el vapeo electrónico de
la resistencia tabaquista.
Del franquismo y para mejor
recuerdo, queda el hara kiri de las Cortes orgánicas. Posiblemente estamos en
el irreemplazable momento en el que hay que pegar un salto cualitativo sobre
nuestro mejor pasado y presente, para evitar como las ganaderías bravas el
deplorable destino de la consanguineidad que conlleva el pasaporte de morir de
éxito.
Seguramente, la dimisión de
Griñán, con el ahora irrelevante despropósito de no haberla planteado ante el
Parlamento, constituya un camino sabio. La inmensa mayoría, como las bancadas
minoritarias de nuestro Parlamento Nacional, necesitan sacar el pañuelo de despedida,
en directo o en plasma HD.
El salvese quién pueda lo debe
dictar el pueblo español que debe
escrutar con inteligencia los nuevos caminos de hacer política y de
garantizarnos que las opciones públicas y privadas de nuestro sistema combinen
más probidad, más eficacia y sobre todo más altura de miras.
La Transición, sus vicios,
consecuencias y sucedáneos deben dimitir, antes de ser despedida. Esto no es un
problema de Parque Jurásico y kindergarten. Parque de atracciones y guardería
lo debemos cambiar por un nuevo hogar de
más convivencia.
La Transición que es
nuestra obra a celebrar, es nuestra obra a mejorar ¡pasen ustedes! Aquí Susana
Díaz tiene la palabra.
Curro Flores.
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