domingo, 16 de agosto de 2020

LA TREMENDA INJUSTICIA DE VOTAR A RAJOY


La tremenda injusticia de votar a Rajoy
Lo justo no tiene que ver con la lógica cuándo  toca en  política,  como la vida misma, aunque a la actividad de gobernar lo público no le deben caer todos los san benitos, amén que esté en el común de lo reaccionario, por siglos,  invertir en su desprestigio.
Ayer, la vicepresidenta del Gobierno, en funciones, impartía doctrina por la negativa del PP a que cumpla con su obligación Guindos, en funciones, para explicar el caso de Soria en el Parlamento, achacando que los malos, los otros, lo piden para sacar réditos electorales, desvergüenza. Rajoy, ayer,  reitera el gran mantra a su grupo parlamentario, acusando a Pedro Sánchez de no doblegarse y abstenerse, lógica venenosa por España hacerlo pardillo o el diablo, menudo descaro.
Me telediarian a Rita Barberá, un poco de Mata, me pasearon a Rato; Bárcenas dice que tiene un agujero negro en sus fondos, por lo que no puede seguir pleiteando por su disco duro masticado por los rosauros de calle Génova y un poquito de Gürtel. Una buena nueva, el embarazo de Núñez Feijóo, jodido por la situación embarazosa en la que quedó ayer en el debate de las gallegas, cuándo le espetaron los malditos rivales por los temillas de corrupción.  El pan de ellos de cada día…
No sé si cuando le estaban probando los trajes gratis a don Mariano, papeles de Bárcenas, y declaraciones al juez, por eso de cambiarle la facha, como si la mona vestida de seda, pueda disfrazarse de Caperucita. No sé si fue ese el momento,  en el que le colocaron las mangas anchas, con las que puede mirar su entorno de soslayo, entre la laxitud y el descaro, como si la cosa no fuera con el presidente del partido de los sobres de la pasta en negro.
Con toda la retranca que se atribuye a los gallegos, con todos los votos que a toque de generala tienen fidelizados, con todos los voceros que repiten sus consignas hasta el hartazgo, nadie puede evitar que los españoles de bien y adláteres, aspiren a una regeneración de España, cómo la que les puedo contar a boca ancha de la época ética de la Transición.
En el libro “El arte de la guerra”, de Sun Tzu, manual para las malas ocasiones, entre las recomendaciones para el éxito de los generales, se habla de la necesidad de la elevada moral de la tropa, me alegra que Sánchez no juegue con nuestra vergüenza. Desconozco si a golpes de pecho y actos de contrición se puede tener la moral alta o cabizbaja, de todas maneras reconozco un mérito que aún les quede fuerza para ir a votarlos.
En tan difícil situación de elegir un presidente, y ya corre que vuela,  ya conocemos todos los puntos de vista, menos el necesario, recomiendo a todos los actores dos libros, uno de Paul Preston, “La anatomía de la destrucción de la democracia en España”; y el de Juan Simeón Vidarte, allá desde el exilio, “Todos fuimos culpables”.
El manual de la paz, es el que hace al buen gobernante y a los líderes, salvo a las bestias, los pueblos no aspiran a tenerlos en eternas disputas, a pesar de los pesares.
Curro Flores






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