miércoles, 5 de agosto de 2020

OPINÓMETROS


¿Opinómetros?
La capacidad de sorpresa es inversamente proporcional a lo vivido, pero la era digital lo ha desproporcionado todo. Esta mañana nos despabilaban con la puesta en funcionamiento de los opinómetros municipales; aburrido de estériles rifirrafes, le di poca importancia al asunto. Periódico en mano, ritual de mi precepto de autenticidad de las noticias, comprobé que era  verdad lo oído y “bit-gerido” por los ingenios electrónicos.
Encantados de haberse conocido, aparecían fotografiados juntos al artefacto del “opinómetro”, el Concejal de participación ciudadana y otros responsables del ayuntamiento de Málaga. Los ciudadanos podremos ejercer el diálogo participativo con el municipio a través de las maquinas dispuestas estratégicamente en distintas dependencias municipales.
El PlanE, tan denostado como aprovechado por los populares, les ha servido para arañar los 200.000 euros que le han costado los cachivaches. El “opinómetro” es un útil que nos garantiza el estado de información correcto de los gobernantes sobre nuestras opiniones y deseos; evita la utilización del tensiómetro por los acaloramientos en reuniones y asambleas obsoletas de política demodé; no tienes que pedir turno para el uso de la palabra, ni esperar las peroratas ajenas. –¡Cuántas horas de mi vida perdida zambullido entre vecinos!- Premio Nóbel y Principe de Asturias propongo ya para los que ingeniaron el cacharo.
Ahora comprendo el malestar que ha generado en la oposición municipal las adquisiciones de tan singulares milagros. Seguro que  se han visto sustituidos en el carnaval del Pleno municipal por auténticos opinómetros,  y a los concejales de gobierno como los  contestómetros  provistos de las auténticas y más reales expectativas ciudadanas.
Para la próximas gastadas opino se compren los Pitonisómetros, provistos de oráculos que  alivien o  apacienten nuestras esperanzas vecinales; y que se compren tragaperras para la recaudación de arbitrios; y no estaría de más  instalar maquinas de marcianitos y plays para hacer oportuna la espera, mientras aguardamos la cola de los opinómetros.
Me ha sorprendido en la lectura de la  sin par noticia el hecho de que las primeras preguntas que se hacen al ciudadano por el instrumento sean: ¿Quién construye el Metro, los colegios y los centros de salud? Si el ciudadano estuviera bien informado, cosa no opinable, contestaría que los hace la Junta de Andalucía, institución que representa en Málaga, María Gámez, candidata socialista a la alcaldía de Málaga. Así podíamos seguir hasta llegar a la pregunta -¿Quién ha pagado esta maquinita?
A Francisco de la Torre le vendría tan mal que el ciudadano estuviera informado sobre la auténtica acción de las administraciones públicas en la Capital, como si le preguntara al “espejo mágico” -¿Quién ha gestionado realmente más por Málaga, María Gámez o yo?
La trampa del opinómetro está servida porque las preguntas las escribe el diablo.  Por un módico precio se podía informar al ciudadano de la administración responsable de cada cosa, y después podremos opinar sin que se siembre la duda. Parco adelanto, para tan mayúsculo gasto.
Curro Flores
19 de octubre de 2010
 

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